06 octubre 2005

Lo que importa es la emoción


Cuchiflai Teatro/Casa Grote
Prefiero Manucho a Manu Chao. Pero lo mismo estuve en el Festival Klandestino. “Vo' poné play” dijo Juan, y le dio cuerda a la risa, como para que subsista durante una hora y media. Los Modernos deberían ver esto. Carlitos Scaziotta debería ver esto. El Pícaro Cordobés debería ver esto. Sin embargo, sólo había jóvenes de perfil globalifóbico. Sus ringtones de son cubano los delataban. Esa noche de miércoles, en Grote, descubrieron que el arma de ataque más efectiva es la inteligencia. Que la mejor defensa es una sonora carcajada. Y que los gorilas tiemblan... cuando no entienden los chistes.

2 comentarios:

Anónimo dijo...
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Bistró Cabrales dijo...

Gracias Juan Carlos por volver. Porque no pudo volver Rucci, ni Vandor, al menos un hijo del pueblo como James Cook.

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Lejos de la cercanía

Lejos de la cercanía
“Cuando vivís es extraño todo lo que sucede”, dice el amigo Martín Toledo en su novela “Proximidad”. Martín, el que cayó aquella noche de 2004 desde el escenario de Casa Babylon. El que regresó a la superficie con los puños llenos de literatura. Llanto de Mudo fue la editorial que recogió esa furia y la convirtió en un libro. Más de 160 páginas en las que se cronica un fracaso tras otro. Porque, ya lo señala el propio autor, “cuando se quiere ser feliz comienzan las equivocaciones”. Y allá vamos entonces, cayéndonos y levantándonos, durmiéndonos y despertándonos. Cada vez más lejos y cada vez más cerca de la felicidad.

EL FANZINE

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