27 febrero 2006

Tarde me mataste

Coiffeur & Esencia/El Ojo Bizarro
En algún momento de la evolución cambiarán los hábitos, la gente sincronizará mejor con Europa y se sabrá divertir en un horario prudente. Mientras tanto, el asunto se presta a confusiones. Como por ejemplo aquel viernes en que me perdí a Coiffeur, solista revelación del 2005 según la prensa especializada, por llegar 15 minutos tarde. Actividades previstas para las 22 que empiezan a la medianoche. Y las que se anuncian para las 24 y comienzan a las 2. Y las que se fijan para las 2 y arrancan a las 4. Una postergación tras otra, sucesión fatal que lleva a pensar que todo llegará después de lo esperado: la independencia, la adultez, la vejez, la muerte. Relojes que alarman con su tic tac a destiempo. Y la rubia de la barra, detrás de los pingüinos, con el rostro cansado de que la estén mirando. Y la gente que corea "You have killed me, you have killed me". Pero claro, si hasta Morrissey sabe que, en realidad, morirá mucho más tarde.

3 comentarios:

Rodrigo Ulloa dijo...

bueno, yo organizo las fechas en el ojo los ultimos viernes de cada mes desde hace 10 meses. y siempre anunciamos a las 23 y empieza a las 23:30-24hs. para terminar a la una, una y 1/4. y el caso de coiffuer es que no podía demorarse mas (empezó a las 24:05), la idea es seguir con esta continuidad de empezar "a horario" asi todos pueden disfrutarlo. ya llevo 10 meses haciendo esto y todavia no se acostumbran!? lo siento, el próximo ciclo Mielcitas empezará puntualisimo a las 24hs. quien no este se lo pierde, simple.

Rodrigo Ulloa dijo...

igual, muy pronto volvera Coiffeur por mucho mas! a no desesperar!

me corte mucho el flequillito dijo...

antes de que el encanto se rompa, llegaremos para la próxima semana larry, la cenicienta y yo!
sin tía

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Lejos de la cercanía

Lejos de la cercanía
“Cuando vivís es extraño todo lo que sucede”, dice el amigo Martín Toledo en su novela “Proximidad”. Martín, el que cayó aquella noche de 2004 desde el escenario de Casa Babylon. El que regresó a la superficie con los puños llenos de literatura. Llanto de Mudo fue la editorial que recogió esa furia y la convirtió en un libro. Más de 160 páginas en las que se cronica un fracaso tras otro. Porque, ya lo señala el propio autor, “cuando se quiere ser feliz comienzan las equivocaciones”. Y allá vamos entonces, cayéndonos y levantándonos, durmiéndonos y despertándonos. Cada vez más lejos y cada vez más cerca de la felicidad.

EL FANZINE

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