12 noviembre 2005

Querido Gordo


El Regreso/Andrés Calamaro
Una vez, Andrés me firmó un disco para mi novia. Alta Suciedad. El comió un tostado, yo tomé un café. Y hablamos. Ocho años después de aquello, escucho El Regreso, otorgo y callo. "Cambiar el tedio en melodía", cantó Cazuza. Eso hace Andrés, el Andrés que tomó un cortado en jarro y, después, editó un disco quíntuple. Canciones, así de simple. El trazo 0,5 que separa la genialidad de la pelotudez. A Andrés de la Bersuit. Al Zorro del Capitán Monasterio. Yo lo ví cantar con Luca y llorar por Miguel Abuelo. Es el hermano gordo de talento al que todos queremos.

2 comentarios:

Sin-Tía dijo...

Con entonación digna de un facultativo dando una conferencia a multitudes y mezclándose con el sueño de antenoche, me dijo Larry que hay un trazo mas fino que el 0,5 y es el 0,2 y que él y el salmón andan por el más fino de todos: el 0,1 cuando le comenté lo que posteaste.
Mmm... (pensé), aquí viene algo groso (sabelo!).
Me cae gordo Larry y Andrés es mi gordis preferido.
Larry no entiende nada, después del desplante de anoche.
"La moneda cayó por el lado de la soledad y el dolor", le canté y siguió sin entender nada.
Ahora quiero escuchar "El regreso", con Mirta mientras lustro la cajita del original de "Alta suciedad".
No me pidan mas.
Es lo que hay.
Vuelve Sin (City)

pol dijo...

Muy buena descripción de lo q es en realidad Andrés. Todavía hay algunos boludos q no lo entienden así.

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Lejos de la cercanía

Lejos de la cercanía
“Cuando vivís es extraño todo lo que sucede”, dice el amigo Martín Toledo en su novela “Proximidad”. Martín, el que cayó aquella noche de 2004 desde el escenario de Casa Babylon. El que regresó a la superficie con los puños llenos de literatura. Llanto de Mudo fue la editorial que recogió esa furia y la convirtió en un libro. Más de 160 páginas en las que se cronica un fracaso tras otro. Porque, ya lo señala el propio autor, “cuando se quiere ser feliz comienzan las equivocaciones”. Y allá vamos entonces, cayéndonos y levantándonos, durmiéndonos y despertándonos. Cada vez más lejos y cada vez más cerca de la felicidad.

EL FANZINE

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