13 diciembre 2005

La bomba aviar

Chicken Little/Dinosaurio Mall
Habrá un incidente diplomático. Es el mayor atentado al sistema capitalista desde que el segundo avión se incrustó contra la Twin Tower que quedaba sana. Acusarán a fundamentalistas, a la sinarquía internacional. En la Argentina, la compañía que lleva el nombre del freezado Walt Disney ha sufrido la peor deshonra imaginable. Yo fui testigo, con el pururú en la mano, de tamaña agresión. Guido Kaczka doblando a Chicken Little logra ser más peligroso que Bin laden manejando un colectivo de la Tamse. Arruina por si solo el trabajo de años de los think tanks de una multinacional. Un pollo con esa voz no sólamente no conseguiría jamás salvar al mundo. Los alienígenas, creyendo ver en él la síntesis de todos los habitantes del planeta Tierra, no dudarían en pulverizarnos, para luego rociar la superficie del globo con una mezcla de napalm, fósforo y el virus de la gripe aviar. Al salir, me di cuenta de que todo era ficción y respiré aliviado. Los pollos, afortunadamente, no pueden hablar.

4 comentarios:

anonima dijo...

muerte a los pollos parlanchines!!!
el que está en mi cajita de cereales me despierta todas las mañanas... será que está azucarado?
el mejor día de mi vida!
Sin-Tía

Anónimo dijo...

recién me gritó desde arriba de la mesa el gallo "k" estampado en la caja de cereal:
v de vendetta!!
habrá leido el blogg anti-aviar?
será una amenaza o tengo una cita para la próxima peli del comic de alan moore?
el gallo no me contesta.
tiene la mirada perdida.
el mejor día d emi vida!
Sin-Tía

Anónimo dijo...

Che, qué pasó que tocaron media hora en el Ojo???? No era la fiesta tuya, Juank??? Decile al muerto que pone música ahí que deje de poner cara de orto y les de pista!!

Cecilia. dijo...

el "doblado al español en palmera records" ya no vale nada, ¿no?

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Lejos de la cercanía

Lejos de la cercanía
“Cuando vivís es extraño todo lo que sucede”, dice el amigo Martín Toledo en su novela “Proximidad”. Martín, el que cayó aquella noche de 2004 desde el escenario de Casa Babylon. El que regresó a la superficie con los puños llenos de literatura. Llanto de Mudo fue la editorial que recogió esa furia y la convirtió en un libro. Más de 160 páginas en las que se cronica un fracaso tras otro. Porque, ya lo señala el propio autor, “cuando se quiere ser feliz comienzan las equivocaciones”. Y allá vamos entonces, cayéndonos y levantándonos, durmiéndonos y despertándonos. Cada vez más lejos y cada vez más cerca de la felicidad.

EL FANZINE

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