07 febrero 2006

Incontrolable

Raffa Caivano/Pista de Baile
Ser joven, comparativamente, sería considerar a casi todos los demás como mayores. Me mintieron, entonces, cuando me dijeron "andá que toca Raffa Caivano, es un pendejo". ¿Cómo va a serlo si se ubica a la altura de gente que tiene diez años más que él? Amasa la base hasta dejarla chatita. Mete ruidos que es un contento. La tribuna lo alienta, juega en su propia cancha y a poco está de que lo saquen en andas. Cuando las luces encañonan la pista, asoman dee jays bailando. Pero, ¿cómo? ¿No era que el que toca...? Recuerdo la voz de Jagger en "Dance (Pt. 1)" cantando "Ooh! And it's got me moving". Nada más alejado que los Rolling Stones. Nada menos convencional. Es el primer fin de semana de febrero y, tal como están planteadas las cosas, ni una triste sombra quedará... quieta. La lluvia intenta separar lo húmedo de lo seco. Una tarea ímproba que en millones de años sólo ha conseguido descontrolar el deseo.

1 comentario:

Willy "CLICK" Flash dijo...

JOAO Karlos,,muy bueno es escucharlo a Rafa. una vez mas aqui en esta agradable venta de garage te digo que creo coincidir contigo,,, basta de prejuicios, aquel por que es pendejo,la otra gorda,aquel de villa el nylon , y el otro porque es del interior,, ¿del inerior de que? de un huevo?
Parafraseando a mi amigo Luqiyas de Vaini, "salgan de abajo del foco", pollitos y quemense al sol...de la madrugada... Willy "CLICK" Flash, si de HAPPENING.

¿Chat?

Lejos de la cercanía

Lejos de la cercanía
“Cuando vivís es extraño todo lo que sucede”, dice el amigo Martín Toledo en su novela “Proximidad”. Martín, el que cayó aquella noche de 2004 desde el escenario de Casa Babylon. El que regresó a la superficie con los puños llenos de literatura. Llanto de Mudo fue la editorial que recogió esa furia y la convirtió en un libro. Más de 160 páginas en las que se cronica un fracaso tras otro. Porque, ya lo señala el propio autor, “cuando se quiere ser feliz comienzan las equivocaciones”. Y allá vamos entonces, cayéndonos y levantándonos, durmiéndonos y despertándonos. Cada vez más lejos y cada vez más cerca de la felicidad.

EL FANZINE

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