31 enero 2006

El sabor de lo equivocado

Miranda!/Santa Rosa de Calamuchita
"Esos son los lugares", me dicen al señalarme dos asientos a tres metros del escenario. Y no dejo de acordarme de Rita Dinosaurio, de Rita del Valle, cuando Miranda! era nuestro objeto de diversión. No podíamos tomar en serio a un grupo cuyo disco se llamaba "Es mentira". Y ahora que la sortija es de todos, no cabe enojarse con el calesitero. Sólo hay que preguntarse si los niños de hoy entenderán frases como "rompiste el cristal en mí" o "paso el tiempo yéndome hacia mí mismo". Y en caso de ser así, sacarse el sombrero frente a la televisión, maestra de maestras (sobre todo, de maestras que veían "Sin código"). A la orilla del río Santa Rosa, Lolo comparte con Ale los vítores de la histeria, en tanto Juliana la juega de Floricienta posmo. "Siempre pienso que hoy es la última vez", cantamos todos. Un pensamiento punk envasado como una dosis de aspirineta.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

cuac!

Willy "CLICK" dijo...

Si Joao Karlos, que fácil es subirse al tren que parte hacia la histérica ciudad del éxito, de todas maneras, algunos recorrimos las estaciones casi abandonadas ida y vuelta buscando caras conocidas, cuando las vimos a veces...huimos, a veces no nos resistimos. saludos.
Willy "CLICK" Flash

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Lejos de la cercanía

Lejos de la cercanía
“Cuando vivís es extraño todo lo que sucede”, dice el amigo Martín Toledo en su novela “Proximidad”. Martín, el que cayó aquella noche de 2004 desde el escenario de Casa Babylon. El que regresó a la superficie con los puños llenos de literatura. Llanto de Mudo fue la editorial que recogió esa furia y la convirtió en un libro. Más de 160 páginas en las que se cronica un fracaso tras otro. Porque, ya lo señala el propio autor, “cuando se quiere ser feliz comienzan las equivocaciones”. Y allá vamos entonces, cayéndonos y levantándonos, durmiéndonos y despertándonos. Cada vez más lejos y cada vez más cerca de la felicidad.

EL FANZINE

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