13 marzo 2006

Medí tu vanidad

Boeing/Babylon
Nacha me recomendó a Boeing, aunque ella lo llame Leonel Castillo. Los Látigos, Babasónicos, Proyecto Verona, rezan su pergaminos. Esta vez, Nacha caerá en la trampa de la vacilación y pegará el faltazo. Alguien preguntará por ella ya avanzada la noche. Alguien que acciona la cafetera en un bar. Alguien que me dirá "te veo entrar siempre con una rubia". Alguien que leerá su mirada como yo la leo. Pero ya son las cuatro, Nacha ha resuelto ausentarse, y Boeing tensa las riendas de un potro que se le subleva. Sin Tía y Antonio giran por la pista en zig zag. Dos amigas me comentan que disienten con el DJ. Los que están del otro lado de la barra aducen razones municipales para no servir más tragos. Corre un rumor sobre la presencia de un pinchadiscos importado en Peekaboo, pero la estampida tomará el rumbo acostumbrado. Hacia abajo. Hacia el sur. Del otro lado del río. Y entre los árboles.

1 comentario:

volveré y seré millones dijo...

Larry no se rinde!

La vuelta de Obligado.

¿Chat?

Lejos de la cercanía

Lejos de la cercanía
“Cuando vivís es extraño todo lo que sucede”, dice el amigo Martín Toledo en su novela “Proximidad”. Martín, el que cayó aquella noche de 2004 desde el escenario de Casa Babylon. El que regresó a la superficie con los puños llenos de literatura. Llanto de Mudo fue la editorial que recogió esa furia y la convirtió en un libro. Más de 160 páginas en las que se cronica un fracaso tras otro. Porque, ya lo señala el propio autor, “cuando se quiere ser feliz comienzan las equivocaciones”. Y allá vamos entonces, cayéndonos y levantándonos, durmiéndonos y despertándonos. Cada vez más lejos y cada vez más cerca de la felicidad.

EL FANZINE

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