10 julio 2006

Beat africano

La Noche Falsa/El Cíclope
Sentado de frente al escenario, veo un triángulo de cuatro vértices. Me imagino a los Ellos del Eternauta comiéndose una pizza en la San Luis. Me tiento de releer a Gregor Samsa. Son tres voces las que nos apalabran. La de Marta, una esposa insatisfecha que se entrega al bloody mary como si fuera un amante. La de Cuca, una sumisa siempre a punto de rebelarse. Y la de Carlos, un farsante profesional. Pero nunca se lo escucha a Quique, nunca se lo ve, y eso a mí me da que pensar. Quisiera verlo en escena, que aclare los puntos suspensivos, que acomode este dislate. Se me hace que es el más cuerdo en esta jaula de los desesperados. Pero Quique sigue tácito, encerrado en el baño, y las dudas adquieren el tamaño de un continente. Africa, de Toto, suena cuando vuelvo al mundo real. El teatro, otra vez, ha conseguido erizarme. En la pizzería, las cucarachas XL ya se han retirado. Los parroquianos, incrédulos, nunca entenderán que la ficción es sólo una manera más de ver las cosas. Otra manera, nada más.

1 comentario:

N. dijo...

Nunca entenderán de otras maneras que no sean la suya, en primera instancia. Pero la paradoja radica en que ni ellos mismos entienden esa, la suya propia.

Un placer leerlo, como siempre.

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Lejos de la cercanía

Lejos de la cercanía
“Cuando vivís es extraño todo lo que sucede”, dice el amigo Martín Toledo en su novela “Proximidad”. Martín, el que cayó aquella noche de 2004 desde el escenario de Casa Babylon. El que regresó a la superficie con los puños llenos de literatura. Llanto de Mudo fue la editorial que recogió esa furia y la convirtió en un libro. Más de 160 páginas en las que se cronica un fracaso tras otro. Porque, ya lo señala el propio autor, “cuando se quiere ser feliz comienzan las equivocaciones”. Y allá vamos entonces, cayéndonos y levantándonos, durmiéndonos y despertándonos. Cada vez más lejos y cada vez más cerca de la felicidad.

EL FANZINE

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