07 agosto 2006

Efe cinco

Martín Rejtman/Cineclub Municipal
Ya debe estar al caer, tocando timbres. Pero no llega todavía el Nuevo Nuevo Cine Argentino. Mientras tanto, Martín no tiene ganas de explicarle a los estudiantes lo que sus películas dicen de manera inexplicable. Ahora que nadie se rapa por asco. Que Rosario Bléfari se luce en estampitas. Que Vicentico canta a Blades. En lugar de confesiones, tengo ganas de pedirle que apriete el botón de actualizar en su discurso y se refiera a la manera de circular que hoy predomina. Trueques virtuales, pasamanos de archivos, flujos que no tienen lugar. Recorridos que parten de no sé dónde con destinos infinitos. Frases que concluyen con un Enter, iconitos que se expresan cuando la soledad ha chistado y todos la acatan. Ires y venires de cyber en cyber, cuando la tele arde de misiles y las motos esperan al punga soñador que se anime a robarlas.

1 comentario:

lori dijo...

coincido, don juan carlos, con su apreciación de dar "actualizar" a los guiones de nuestras vidas... aunque suene un poco más difícil escribir sobre estos otros modos de olernos o de compartir canciones en el tiempo sin lugar o de esperar los píxeles ansiosos que se amontonan en un cyber del clínicas.
salud,

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Lejos de la cercanía

Lejos de la cercanía
“Cuando vivís es extraño todo lo que sucede”, dice el amigo Martín Toledo en su novela “Proximidad”. Martín, el que cayó aquella noche de 2004 desde el escenario de Casa Babylon. El que regresó a la superficie con los puños llenos de literatura. Llanto de Mudo fue la editorial que recogió esa furia y la convirtió en un libro. Más de 160 páginas en las que se cronica un fracaso tras otro. Porque, ya lo señala el propio autor, “cuando se quiere ser feliz comienzan las equivocaciones”. Y allá vamos entonces, cayéndonos y levantándonos, durmiéndonos y despertándonos. Cada vez más lejos y cada vez más cerca de la felicidad.

EL FANZINE

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